Prevención en ginecologia (II) La citologia cervical

El cáncer de cuello del útero en un tiempo fué catalogado como “el asesino de la paciente ginecológica”. Tratándose de una enfermedad que no da síntomas hasta que está muy avanzada. Esto es en poblaciones donde no se realiza una citología del cuello del útero de manera periódica.
La toma de una muestra citológica del cuello del útero, usualmente teñida con la técnica de Papanicolau, es uno de los grandes éxitos de la pesquisa en términos de reducción de la mortalidad por una enfermedad frecuente.
Un hecho a tomar en cuenta, es que no se trata de una vacuna contra el cáncer de cuello (ya hablaremos de la vacuna en otra entrega). Se trata de una herramienta de prevención terciaria, esto es de diagnóstico precoz, que permite un tratamiento oportuno, por lo cual es necesario que la patología esté presente, para poder ser diagnosticada. (Es imposible detectar algo antes de que aparezca). Como dice el adagio, “No por mucho madrugar, amanece más temprano”.
El cáncer de cuello uterino suele ser una enfermedad que se mantiene silente durante décadas hasta que se presentan los síntomas, para este momento suele tratarse de un estadio avanzado, donde las posibilidades de curación son menores.
De allí la necesidad de realizar una muestra de citología en mujeres que no tengan síntomas. La buena noticia es que la evolución tan lenta de éste cáncer produce un amplio margen de tiempo para tomar la citología.
La citología del cuello del útero, constituye una prueba de tamizaje, es decir selecciona en una población sin síntomas quienes pueden tener una enfermedad determinada, lo que se define como sensibilidad. Sin embargo tiene menos utilidad para descartar quiénes no la tienen, lo que se fine como baja especifidad.
Lo anterior implica además que algunas personas pueden tener la enfermedad y no salir en la citología, lo que se corrige haciendo citologías repetidas.
Otro factor a tomar en cuenta cuando se evalúan herramientas de pesquisa es que con frecuencia un resultado positivo falso, obliga a realizar una serie de pruebas confirmatorias, que llevan a mayor ansiedad y morbilidad, en ocasiones sin mejorar la calidad de vida.
Asi mismo las citologías deben tener ciertas características para considerarlas adecuadas.
Recientemente el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos ha establecido una serie de recomendaciones que tienen como objetivo disminuir el número de intervenciones innecesarias sin afectar al calidad de vida de las personas que se someten a ella y sin aumentar los problemas que ocasiona la enfermedad.
Se pueden resumir en iniciar el cribado después de los 21 años, luego de citologías adecuadas se pueden espaciar las tomas de muestras. Después de ciertas edades y luego de haberse realizado pruebas con resultados normales, tal vez no sea necesario continuar con las citologías.
Recordar que la revisión ginecológica anual no sólo implica la toma de citologías si no también una evaluación en relación a salud reproductiva. Y que estas recomendaciones se refieren a personas sanas sin síntomas.
Como siempre el mejor consejero en temas de salud en los que se presente alguna duda es un profesional de su confianza.

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