UNA NOCHE EN EL PANTEÓN: (Relato)

Arturo Aveledo recuesta contra la pared su gastada y vieja silleta de madera en el mismo pasillo, en el mismo sitio en donde por años hace de vigilante, se recuesta a la misma hora de siempre, convencido que nada pasará tampoco hoy, es ese nada pasa que convierte su trabajo en algo monótono y ahora ocasionalmente divertido. Ya ni envían a los cadetes a vigilar el descanso de las almas grandes de la patria, a montar solemne guardia nocturna, lo cual era más castigo que parada militar honrosa, está solo él de testigo. A un lado, en el piso, el mismo radiecito rojo de plástico que le acompaña siempre, al otro la misma escopeta morocha que jamás utiliza ni piensa ya usar, sobre sus hombros el trajín de tantas noches de mal dormir y el cansancio de la noche anterior utilizada para desquitarse de tanto trasnocho y jugar dominó con los amigos de la cuadra hasta bien entrada la madrugada, jugaron y se tomaron unas cuantas cervezas frías haciendo del juego una divertida ocasión para echarle bromas y llevar hasta el límite al viejo Sebastián Arvelo quien finalmente consiguió pareja para estar el resto de sus años acompañado, y abandonó como dice Nelson la vida de “encelibato” para frotarse los pies con la negra Nelly, pues aunque ganas le quedan ya nada más puede hacer con Nelly que no sea “sobarse las patas”, para decirlo usando sus propias palabras.

Mira por encima de los anteojos la hora en su reloj de pulsera y se percata que es casi medianoche, solo se oyen sus inquietos movimientos, hay mucho silencio y sabe que al recostarse nuevamente quedará dormido y amanecerá sin saber como lo hace, tendido en le piso con la silla tirada a un lado y reposando la cabeza sobre la vieja chaqueta negra con el sello de la ya desaparecida empresa “Serenos La Concordia”, sin embargo su inicial reclinar se ve interrumpido por el seco y rudo ruido de la lapida de mármol de la cripta principal del panteón, la misma que cubre la tumba del padre de la patria, aunque el viejo Doctor Pepe Izquierdo pensara lo contrario, el ruido le regresa a la posición antes de recostar la silla y le hace incorporarse rápidamente y ponerse de pie, intenta recordar el día y la fecha, sabe que ni es viernes, ni es 24, y encogido de hombros, se pregunta: ¿y entonces? ¿Qué le pasó a este?, antes de responder alguna de sus propias preguntas toma la linterna que cuelga del cinturón, la enciende y a paso ligero se dirige hacía la nave central, camina cauteloso y antes de llegar pregunta: ¿Quién vive? ¿Quién anda ahí? de inmediato y con voz grave le responden, quien coño crees tú que va andar aquí que no sea yo y además hasta cuando te digo que en un mausoleo no se pregunta quien vive, aquí nadie está vivo carajo!, disculpe Libertador pero no le esperaba, hoy ni es viernes ni es 24 de mes que son los días suyos, además los miércoles todos están descansando y ningún alma suele salir de su nicho y yo la verdad ya no se cuando sueño ó imagino estos encuentros ó cuando son realidad, esto me tiene medio enredao.

De la cripta finalmente sale y se incorpora aquel huésped con quien Arturo cree hablar ocasionalmente, a quien lee periódicos, libros, revistas, a quien suele “cogerle” dictados, proclamas, decretos, misivas, epístolas como le dice el prócer, y con quien tiene la extraña habilidad de hablar desde hace unos cuantos años, 10 años para ser exactos, 10 años que antes de alegrarle quizá le perturban, le hacen pensar que ha enloquecido ó sencillamente pensar que de tanto perder el tiempo sin hacer nada, su sueño, su inconsciente ó quizá la vejez y la locura le han inventado está relación que no cuenta ó se atreve a comentar sin el temor que definitivamente le tomen por loco y pierda su antigüedad ó peor aun, le dejen sin la oportunidad de la esperada jubilación.

Esta vez se nota eufórico, se incorporó con juvenil habilidad, como si saltara de un caballo ó escapara de otro atentado, sale brincando igual que lo hizo de aquel balcón en Cartagena cuando escapó del atentado en donde casi le matan. Viste pantalón caqui de grueso lino, botas negras de faena y blusa blanca de algodón abierta en el pecho, está despeinado, el cabello negro brillante y ondulado, mientras salta y camina recoge las mangas de la blusa que son bastante más largas que sus brazos, está lleno de vida plena, de ímpetu, de rabia ó emoción, no sabe como calificarlo y le suelta en conversación, sin explicarle como salió cuando no le correspondía, un: carajo! Arturo no aguanté más, necesitaba salir y oírte hablar, que me expliques algunas cosas de la calle que no logró entender, el carajo! que suelta tiene una tonalidad diferente, por eso siempre sospecha que quizá su sueño es verdad, es un carajo con una tonalidad caraqueña de la vieja ciudad pero con el tono como pronuncia carajo Efrén el bogotano, carajo! Arturo necesitaba salir, al fin de cuentas no soy yo el padre de la patria, el chivo que más mea como dices tú, puedo en consecuencia dejar las reglas impuestas por la desaparición física e inventarme de una vez las mías, si tan presente me tienen, por ser quien soy puedo salir cuando se me venga en gana, a la hora que quiera, sin esperar la media noche, sin importarme si es el día de Páez, Bermudez, Mariño ó el mismo Cacique ese que metieron hace poco aquí, si soy el padre de la patria y me rinden tanto culto que importa si invento salir vestido ó desnudo, en uniforme de campaña ó en el de solemne gala, si uso la ruana con la que cruce los andes, si ando en botas ó alpargatas, si quiero salir, salgo y ya, ¿no crees tú?, le pregunta a Arturo mirándole de frente a la cara. Trae tú silla Arturo que hoy vas a contestarme varias interrogantes ó si prefieres hablamos caminando como lo hacemos otras veces, Arturo mirando el reloj refunfuña entre dientes y va diciendo, yo pensaba dormir y este carajo se empeñó en salir hoy y con ganas de amanecer preguntando las mismas vainas, Bolívar le increpa con temple, con autoridad al oírle murmurar, ¿qué pasó Arturo te vas a revelar a mis ordenes? ¿no dijiste tú que estás aquí para entre otras cosas conversar con nosotros y hacernos el reposo placentero en este lugar? ¿te vas a insubordinar? Arturo solo responde, no mi General, nada de eso, si voy corriendo a buscar la silleta pa´sentarme a complacerle libertador.

Justamente y desde hace 10 años con la primera aparición de Bolívar su jornada aburrida de trabajo nocturno se transformó en algo interesante cuando de vez en cuando cada uno de los depositados en el Panteón comenzaron a manifestarse y él rápidamente las organizó para evitar el despelote y las discusiones que se armaban por coincidir próceres con viejas rencillas y diferencias ó cuentas por resolver, Arturo reservó para el padre de la patria los días viernes y 24 de mes, para los demás sólo una vez al mes coincidiendo con fecha del natalicio y cuando coincidieran dos ó más con la misma fecha estableció horarios de aparición que de alguna manera garantizan orden y descanso para él. Sólo tienen preferencias Bolívar y Páez, ellos son diferentes, son distintos, se tienen tanto respeto que no se atreven a coincidir, para Páez los jueves y días 13 de mes, para Bolívar jueves y 24, el resto se ajustan a las normas impuestas y ya aceptadas por todos.

Como le gustaría a Arturo tener aquí al Gran Mariscal de Ayacucho para darle la libertad de aparición a su antojosa gana, seguro está que éste sabría administrarla bien, pero lamentablemente como sabe los restos del ilustre están en Quito y por los vientos que soplan no podrá ver hecho realidad su sueño de recibirlos y darles sepultura en el Panteón antes que le llegue la anhelada jubilación.

Aquí reposan los dignos restos de lo más variopinto de la venezolanidad en persona, la mayoría son militares y políticos de la guerra de independencia ó el siglo XIX pero hay escritores, médicos, artistas, poetas, políticos, sacerdotes, dos mujeres, un cacique y pare usted de contar, ya perdió la cuenta del inventario mortuorio y agradece que hayan cesado los nuevos ingresos pues al paso que iban piensa Arturo, además de problemas de espacio iba a ser imposible mantener bajo el mismo techo tanta variedad de talentos y tan disímiles en méritos para estar depositados ahí. Las apariciones no son casuales y obedecen a caprichosas normas y necesidades, las apariciones no hacen que coincidan por ejemplo ilustres héroes de la independencia con un personaje contemporáneo como Gallegos. A la mayoría de los médicos se les permite reunirse, coincidir y así se puede ver conversando a Razetti, Vargas y Carlos Arvelo, también se puede ver a los esposos Arismendi pasear tranquilos tomados de la mano como si lo hicieran en la calle real de La Asunción, se ve a Tovar y Tovar hablar con Michelena ú observar a los “orientales” jugando truco en una bulliciosa partida todos en torno a Mariño con Urdaneta y Baralt contemplando a la distancia mientras hablan y recuerdan a Maracaibo. Páez suele mecerse en su hamaca silbando alguna tonada ó sentado en un taburetito tocando melodías al violín con José Laurencio contemplando como un perro fiel las destrezas del taita.

Todo lo acontecido aquí se da con armonía y respeto, después de algunos arreglos, ya pocas, muy pocas veces hay discusiones como las ocurridos al comienzo de las apariciones, también hay algunas normas para los aparecidos, así pasa que los muertos recientes, con menos de 50 años, con inhumaciones, entierros ó traslados muy nuevos, no tienen derecho a la aparición materializada ó la presencia física, para los demás las normas establecidas y los límites que fijan los espacios del propio Panteón aunque nadie sabe si pueden ir más allá, solo lo suponen así, los familiares tienen oportunidad de aparecerse juntos, por ejemplo los Monagas ó los Blanco pueden venir al unísono coincidiendo en hora y oportunidad.

Todo ocurrió después que Bolívar dio la orden suprema por decreto de aparecerse, a la que llamó, dictamen supremo de revelación fantasmal jerárquica, en concordancia con los favores prestados a la patria y que a Dios gracia convino en regular conmigo para ordenar algo los deseos desatados y favorecer mi descanso laboral. Poco me he dedicado a discernir si esto que narro es verdad ó ficción, a fin de cuentas ni me genera problemas ni me perturba tanto y decidí ignorar la cosa en el plano de la razón antes de ser tomado por enfermo mental y perder mi deseada y merecida jubilación. Nadie sospecha nada de lo que aquí acontece y ni sospechas despertó en mi entorno mi repentino interés en estudiar las biografías de estos personajes, hasta lógico les pareció que luego de tantos años prestando servicio aquí me interesara un poco por conocer las hojas de servicio de los “panteoneros” como les digo yo, ese interés por sus vidas fue el que me permitió saber de ellos y organizarles sus apariciones, todo lo cual hizo el asunto más llevadero para ellos y para mi, ni imaginar otra vez a Zoilo Medrano, José de Jesús González, Zamora, Falcón, Páez y Guzmán discutir sobre Federación y República.

De tanto leer y revisar me enteré que hay monumentos a Bello, Miranda y Sucre aun cuando no descansen aquí sus restos, por eso no les están permitidas apariciones aquí, ahora y luego de algún tiempo perdido aprendí a encontrarle sentido al trabajo que hago, al punto que ahora disfruto viniendo y dejé de maldecir los esfuerzo de mis nocturnas jornadas, aún cuando todavía estoy debatiendo entre la razón y la fantasía, entre los sueños y la realidad.

Bolívar tiene hoy la mirada encendida, se nota perturbado, veo en él aquella mirada de cuando narra las penurias de la campaña admirable, de las huidas a oriente, de los destierros, se ve perturbado y eufórico como luce cuando habla de la perdida de la primera república y como tuvieron que entregar ó traicionar a Miranda, según dice para salvar los restos dispersos de la patria deshecha y conservar el fuego de libertad que este prohombre, adelantado a su época, había sembrado en estas tierras en medio del desastre desatado en las colonias con la ocupación francesa de España. Él siempre habla y yo siempre escucho atento, antes me hablaba de cosas que ni sabía, pero ahora y luego de algo de lectura básica sobre historia, puedo seguir el hilo de sus charlas y las peroratas de justificaciones que en definitiva narran intrigas, delaciones, dificultades, obstáculos con los cuales entre victorias y fatigas se logró la libertad de este pueblo y otros más a los que él les puso el ojo, sin embargo mientras habla me dice a modo de pregunta si no me parece que los españoles se irían de aquí más bien cansados, me pregunta si no creo yo que los españoles sacaron la cuenta de los costos de una guerra a distancia con pueblos a los que ya habían saqueado durante 300 años, quizá prefirieron dejarlos a la deriva en medio del desorden, la corrupción y el absurdo burocrático en el que se habían convertido como colonias calcando de la madre patria las peores de sus cualidades, cosa que hicieron apresuradamente el montón de advenedizos llegados al nuevo mundo con sus resentimientos, sus ínfulas y su carga caótica. Yo siempre me encojo de hombros cuando él me habla así, pues se supone que sabe de esto mucho más que yo, sin embargo me emociona oírlo hablar así, cuestionándolo todo, pues termina volviéndose juvenil y en su euforia parece querer combatir aún con algo ó alguien más, eso me emociona pues se devela un Bolívar juvenil que abandona la fábula y se convierte en realidad, me siento afortunado al presenciar esta revelación tan auténtica, cuantos en este país no darían todo por un rato de dialogo con el héroe máximo y supremo en un país que lo admira y le rinde culto diariamente, principalmente me envidiarían los políticos que tanto lo nombran y ni suponen que yo humilde guachimán puedo verlo, hablarle, servirle, puedo hasta intimar con el.

Hoy me tomó por sorpresa y sin tener periódicos a la mano, tampoco algún número reciente de la revista “El Desafío de la Historia” que le encanta revisar, hoy no traje la gaceta oficial, ni tengo los libros que me pidió de encargo traer, el de Arráiz Lucca, de 1830 a nuestros días, ese dice interesarle mucho porque ahí se quedó él y una biografía de Páez que desea revisar escrita por Pino Iturrieta, también me pidió lecturas sobre el Che, Mao, Marx, Lenin y Fidel Castro, está interesado en saber de estos personajes tan nombrados ahora, aunque tiene referencias, pues jamás se desvinculó de nada, desea tener referencias de cómo ven otros a estos personajes de moda revolucionaria en el refrito que es la Venezuela de hoy. En ocasiones le he visto pasar de la euforia de un relato a la tristeza y el llanto nostálgico al contar algún episodio del que se siente culpable ó del que se arrepiente. En una ocasión cuando me justificó el fusilamiento de Piar lloró con lágrimas sentidas, tan sentidas que llore con él aunque luego tuve que leer algo para entender el asunto pues no recordaba nada al respecto y en mi mente solo tenía a Piar como un traidor. Él habló de este asunto en términos bien claros, era él como único guía ó era compartir el poder a pedacitos con cada caudillo regional o local, se ponía las manos en la cabeza y decía, si no fusilo a Piar no hubiera logrado patria, ni nación, ni nada, entonces decía llorando, Piar fue solo un mártir, fue una necesidad política en las circunstancias de una patria que se hacía a mi manera ó no se hacía, a Piar lo usé para acabar de una buena vez con el desorden de mando que existía, el mando en ese momento cuando construía un país requería una sola cabeza, ahí y al final, solo ahí, estuve de acuerdo en concentrar todos los poderes en mí, pero jamás pensé en monarquías, ni hegemonías, jamás pensé en nada napoleónico para la América que quise y soñé unida, conviviendo en régimen federal con .democracia social plena y soberana, con autonomía y en armonía. Cuando hablaba así yo me crispaba, sentía orgullo de oírlo hablar. Cuando habla así, ese hombre enjuto, pequeño, diminuto, frágil y hasta esquelético se hacía fuerte, robusto y crecía, se sobredimensionaba hasta hacerse inmenso para mí, es que este hombre tiene, como dice Páez, una vaina arrecha que se llama carisma.

También le he visto llorar cuando intenta entender la razón y el por que de la muerte de Sucre, dice que Sucre estaba hecho de una estirpe, de una esencia que le quedaba grande a estas nuevas naciones, Sucre me trascendió y me sorprendió en la muerte, pues su muerte me puso más cerca de la mía, así se expresaba, guardaba silencio y dejaba salir lágrimas sin tropiezos por sus ojos hundidos, oscuros, tristes diría yo. Esos mismos ojos que se llenaban de brillo cuando me narraba su aventura de libertad que lo llevo al sur del continente, detrás de las batallas, detrás de los éxitos logrados por sus venezolanos, sus llaneros, de sus oficiales, de sus Generales, él iba sólo recogiendo triunfos, luego también recogió dificultades, es que en esencia fuimos mejores militares que políticos, pero Sucre lo poseía todo, en él se aglutinaban las cualidades necesarias para darle continuidad a las glorias militares y transformarlas en victorias civiles para consolidar pueblos nuevos, ahí se tropezaba Sucre con un destino adverso, se tropezaba con pueblos que no lo merecían y hasta yo mismo fui destruyendo los caminos de la transición que Sucre vislumbró con más claridad, quizá hasta fui contribuyendo con mis actos a sus decepciones, esas que lo retiraron de la actividad precozmente y que sólo yo perturbe para hacerle conseguir la murete por encargo en el monte maldito de Berruecos.

Yo quiero conocer a ese zambo que tanto me nombra, que tanto me cita, que tanto me desdibuja, que me utiliza, quiero conocer de una buena vez a este gritón de oficio empecinado en contar la historia a su manera y propia conveniencia, como han hecho todos por cierto, este pueblo no ha merecido después de mi mandato y salvo algunas breves y excepcionales ocasiones, nada mejor que no sean cuadillos alzados, bandoleros enarbolando banderas de justicia e igualdad social mientras saqueaban ellos ó los suyos la riqueza de la patria, todos han hecho lo mismo y ya no se quien recibe la peor parte, ya no se sí el pueblo merece esta clase de gobernantes ó son los gobernantes los que en definitiva merecen esta clase de pueblo. He visto la misma historia contada de diferentes maneras que podría resumirse en buenas intenciones y malas obras. Podría definirse con pocas palabras en caudillismo, militarismo, corrupción y saqueo, todos van pintados de los colores de la justificación, llamándose revoluciones, casi siempre, pero haciendo lo mismo, mancillar a un pueblo noble, que a ratos parece tonto por no revelarse ante el saqueo vandálico imprudente, impune, absurdo y voraz, comparable solo con sus propias ganas e ilimitadas ansias.

Deseo salir de aquí e ir a su encuentro, cuando ha venido anda como siempre ciego y sordo en sus propios monólogos, absorto, rodeado de pretorianos que me impiden acercarme, su personalidad es la de un narciso egoísta, ególatra, arrogante cuartelero, resentido, como todos, enarbolando otra vez las mismas consignas que no se traducen en bienestar sino en más calamidades. Cuando hablaba parecía que me estaba dictando algo, pero yo solo escuchaba atento pues estoy seguro que tiene la razón.

Aveledo!, esta vez me llama por mi apellido, ¿quien te dijo hasta donde puedo llegar y hasta donde no? y antes de responder, el mismo se dice, nadie verdad, nadie carajo, entonces voy a traspasar estos límites pues deseo llegar a ese castillete que tienen de palacio de gobierno y enfrentarme de una buena vez con este simulacro de tirano cobarde, a este si deseo enfrentarlo en nombre de mi pueblo, yo creí que estos pueblos americanos aprenderían, pero cuanto les cuesta entender que sus destinos están en sus propias manos, que la época de las guerras, las batallas, los militares y los héroes ya pasó y es su responsabilidad absoluta con el destino, con el destino que deben diligentemente encarar, hacer de estas tierras y de sus gentes ciudadanos de verdad, los caminos los abrimos nosotros heroicamente, pero son los ciudadanos del día a día y de la cotidianidad los que necesita la patria ahora. Ya me cansé de ser citado por este montón de políticos inmerecidos de mi herencia, ya tengo la soberbia acumulada de 200 años de historia en los que fiel a la ley universal permanecí al margen, sin involucrarme, aunque creo era mi responsabilidad y era mi deber haberlo hecho antes, no se cual puede ser la pena por mi intromisión, pero voy a correr el riesgo que ello representa.

Parece decidido, oportuno, hasta prudente intentarlo, la verdad yo tampoco se si existe un límite para su materialización, un límite físico y entonces sin más le recomiendo intentarlo, le digo vamos! y él contesta: vamos no, voy! y suelta otra vez ese carajo que hace las frases tan suyas, voy a mi encuentro otra vez con la historia a ver si la enderezo ó la tuerzo más, ya me cansé yo también, me siento engañado, recuerdas con que euforia celebré el entusiasmo que este pueblo sintió con su triunfo y aunque tenía mis dudas yo también aposté por la patria con las mismas ganas de mi gente, para luego tropezarme otra vez con la imágen de siempre, ¿coño hasta cuando?, yo también me dejé encantar con la melodía de esta sirena, con éste qué termina pareciéndose más a un pastor religioso, a un encantador, a un histriónico actor de teatro que a un heredero de mi gloria, ya me encabroné lo suficiente y voy a pasar de los límites de las leyes hacía la de la personalización incomprensible y metafísica de las manifestaciones fantasmales a ver si consigo algo Arturo, aunque tengo mis dudas.

Tan solo desearlo fue suficiente, ya estaba en el patio central del palacio de Miraflores, es medianoche, ahora tiene su traje de gala, con el es fácil reconocerlo pues termina pareciéndose a la estampa que luce en el cuadro de Salas, de inmediato reconoce a otros aparecidos que merodean, reconoce a los compadres en plena discusión aunque seguramente en otra dimensión pues solo los ve discutir pero no los oye, reconoce la Doña paseándose por su palacio, mira mientras camina a otros dos, estos son personajes más recientes, lo sabe por sus vestimentas y porque le lucen contemporáneos, hay uno de sombrero y grueso bigote conversando con otro mucho más anciano, ya encorvado, quiere convencerlo de algo, de estar muerto quizá, pero no les presta la atención debida, está decidido en lo suyo, eufórico por saber que podía aparecerse tal y como lo pensaba donde le viniera en gana, nota la ausencia de guardias, no hay centinelas, a la distancia ve en corrida a unos soldados mal uniformados que espantados al verle a él ó a los otros van en carrera, que cagada exclama!, que cagada!, camina como si conociera el lugar, aunque en realidad no sabe hacía donde dirigirse, solo busca el sitio donde cree está el zambo, en alguna habitación estará, se dice.

De repente un negro altísimo lo increpa en un pasillo descubierto, a ese lo reconoce de inmediato pues le ha visto con el zambo, es su guardián, no deja que le aborde y le dice: llévame con él, el negro está vestido de blanco, usa collares de muchos colores, va descalzo y comienza a rezarle en un lenguaje que supone algún dialecto africano, pierdes tu tiempo con tus conjuros Benigno, nada me detiene, el negro intenta vanamente tocarle, no puede, entonces Benigno sabe que la aparición es real y le dice deténgase usted Libertador debo advertirle algunas cosas, tú no me detienes y nadie lo hará hasta que hable con el zambo, pero su Excelencia deténgase un instante, es necesario, la voz de Benigno es finalmente convincente y le hace detener, pero ¿qué es aquello que necesitas advertirme a mi?, Excelencia será necesario que le anuncie al comandante su llegada, debe prepararse para la ocasión, él le espera desde cuando los sacerdotes del culto le advirtieron que usted vendría, el casi nunca duerme y ahora está impaciente esperando su llegada, está ansioso como está usted, yo no tengo ansiedad Benigno, yo tengo el apuro que dan las arrecheras así que llévame sin contratiempos, por otra parte Excelencia hoy están haciendo ceremonias y sacrificios y no puedo interrumpirlas bruscamente sin correr riesgos de consecuencias graves a su perturbada salud, esto es un desastre, durante el día hay constantes e interminables audiencias, reuniones, concilios y ya bien de noche, como hoy, es ocasión para los ritos y los deberes del culto, este hombre ya no está en una pieza y su inminencia podría disolverlo en muchos pedazos, carajo no! si tanto problema ha generado a la patria hecho una sola persona imagine usted el daño generado por varios pedazos suyos, vaya entonces, guíeme hasta allá y prepare mi llegada, anuncie usted mi llegada sin demoras y entonces anuncie usted mi deseo de ser atendido con prontitud, tal como lo merezco, en audiencia privada y sin contratiempos, pues igual puedo materializarme donde me plazca, solo permitiré este gesto por tratarse del caso que me comenta y por tratarse de la primera ocasión que finalmente acudo al llamado tantas veces requerido por tantos otros presidentes de mi golpeada patria del corazón, que imprudente desestimé y no atendí, lo hago porque deseo también que mande retirar a todos estos advenedizos y curiosos disfrazados que vimos mientras le seguía hasta aquí y supongo pertenecen a la corte del zoológico patrio.

Ya están en el despacho presidencial, hasta ahí lo condujo Benigno, tan solo le pide esperar por el comandante y se retira sin cerrar las puertas, no tendría sentido alguno hacerlo, Bolívar revisa toda la habitación con detalle y descubre parte del caos, hay imágenes de Buda, Cristo, Marx, Negro Felipe, Fidel, Zamora, Rodríguez y por supuesto un gran cuadro suyo que ha servido siempre como imágen de fondo en infinidad de alocuciones de este y otros que pretenden subliminalmente que él con su presencia ó su figura legitime ó avale las más bajas de las canalladas y las más crueles de las barbaridades cometidas en nombre de la patria, su patria, como suelen decir todos. Está, entre otras cosas, cansado que le utilicen para refrendar absurdos, sólo alguien con tantos desastres mentales y filosóficos puede hacer coincidir en una misma habitación a tantos con posturas incompatibles, se dice esto mientras sigue mirándolo todo y reconociendo más absurdos en las cosas que ve ahí.

Padre! Padre! Padre mío oye decir y de inmediato siente la presencia del zambo, al voltearse, al mirarle el comandante se sorprende más aun y sin disimulo voltea donde está Benigno y le dice, tienes razón se parece mucho al muchacho pendejo de Chacao y sigue acercándose a él llamándole padre, padre, oh! padre mío. Aclaremos algo de inmediato, dice Bolívar, primero no soy su padre y me debe usted respetar por ser quien soy, no vengo a visitarle, vengo a transgredir la exigencia histórica de no involucrarme en ella, cosa exigida a los inmortales de espíritu como yo, sin dejarle finalizar el comandante interrumpe y dice: al igual que Yo y Fidel que nacimos para la historia y somos espíritus inmortales, somos la trinidad, las tres divinas personas, el antes, el ahora y el después ya reunidos finalmente en un ser indivisible, el padre, el hijo y el espíritu santo, es necesario entonces que Bolívar le interrumpa y le ordene detenerse, pare usted, deténgase le ordeno, se hace necesario que usted me oiga sin interrumpirme, le repito que transgredí una ley universal por el inmenso deseo que tengo de recriminarle lo que desde hace tiempo debí hacer con otros y seguro estoy que de haberlo hecho así, este desagradable episodio no estaría ocurriendo, yo agradezco padre que te hayas reservado para mi tu hijo dilecto, el que más, Benigno llama a la Habana de inmediato, despiértalo y ponlo en conferencia, esto le revitalizará aun más, es más manda por él de inmediato, detrás del comandante y a cierta distancia se observa a un grupo de oradores, rezadores, hay algunos rostros raros y es ahora cuando puede ver la indumentaria que viste el comandante, de seguida le recrimina, vergüenza debería darle a usted recibirme en esas fachas, creí tal y como lo informó su edecán que estaba usted preparando mi llegada, pero ya veo que no es así, el comandante le pone la mano en el hombro y le invita a sentarse mientras ordena traer café, nuevamente Bolívar sube el tono de su voz, se sacude la mano insolente del hombro y con autoridad ordena sindéresis, sindéresis por favor, lo exijo yo, el comandante mirando a Benigno le ordena cumplir de una vez con la orden, trae con prontitud sindéresis Benigno por favor, sin demoras, y colocando nuevamente su mano sobre el hombro de Bolívar le pide sentarse cómodo, si le contara mi General!, prosigue casi sin detenerse a pensar en la magnitud de lo exigido por Bolívar, prosigue entonces como si nada está pasando, yo he recibido a Gómez, Castro, Medina, Pérez-Jiménez, Larrazabal, Gallegos, caramba!, si al maestro Gallegos, Luís Beltrán, Jovito y Rómulo, todos vienen con frecuencia, todos me visitan, he conversado con todos ellos pero tu presencia la esperaba con ansiedad padre mío, no sabes cuanto, cuando los hermanos me advirtieron de este encuentro no hacía más que saborearme la deliciosa sensación y la grandeza generada en nuestra proximidad, ¿de que hablamos? ¿Que batalla quieres recordar? ya tuteándole con franqueza le dice: Carabobo, quiero hablar de Carabobo, yo estuve ahí mi General, yo era Plaza, ahí en Carabobo me mataron cuando perseguía los últimos españoles que huían presurosos en retirada hacía Valencia, sé cuanto lamentó mi muerte y agradezco su gesto de mi ascenso póstumo a General, nuevamente Bolívar interrumpe elevando aún más el tono de voz, mesura!, ordeno mesura, ya el comandante está sentado, Bolívar está ahora frente a él y permanece de pie, Benigno detrás del comandante le susurra al oído, el aparecido desea es que guarde silencio comandante, que lo escuche usted a él, caramba padre cuanto tiempo esperando este encuentro, entonces el Libertador golpeando la mesa con fuerte puño y ya gritando dice: es que no hay quien te calle carajo! Guarda silencio zambo de mierda, hay tras está frase, tras esta afirmación un silencio en el salón y un cruce de miradas entre ambos personajes, ahora Bolívar es el protagonista, vine aquí a exigir, no ha rogar ni a suplicar nada, vine a exigirte que atiendas a mi última proclama, cesar los partidos y consolidar la unión, a exigir que gobiernes con justicia social plena y verdadera para todos y cada uno de los que aquí habitan, a exigirte que fomentes un ambiente de hermandad entre los habitantes de esta patria, a exigirte devuelvas las riquezas del suelo equitativamente a todos y generes bienestar para todos, atendiendo la salud, la educación, procurando para todos vivienda digna, generando empleos y trabajos útiles y estables que permitan independencia, educando a todos por igual en libertades plenas y absolutas, a exigirte que castigues a los corruptos, que extermines la burocracia dañina y el burocratismo de Estado, que hagas obras civiles necesarias proyectadas para que perduren, a exigirte que dejes de malgastar el dinero de la nación, a exigirte que atiendas las exigencias propias y luego ayudes a otros como corresponde, a exigirte que convivas en hermandad con tus vecinos y respetes la autodeterminación de los pueblos en sus propios destinos, y mientras exigía más, su figura se desvanecía con prontitud y su voz perdía fuerza, Bolívar comenzó a notarlo, escuchaba los rezos, a su vez el comandante se incorpora del sillón presidencial y alcanzaba a tenderle una mano apresurando la despedida.

De repente Bolívar estaba solo en el panteón con Arturo a un lado, en la oscuridad del panteón de sus soliloquios de cuentos y relatos, volteando de un lado a otro sabiéndose débil ya, sin fuerzas. En una hamaca colgada distante pero no tan lejana como para no advertirlo Páez le recibe, bienvenido a su mundo de cautiverio mi General, transgredió las normas y quedará usted imposibilitado, como me ocurrió a mi, de salir de este sitio, forzó usted una norma universal y pagará con creces esa afrenta, yo intenté advertirle pero lo vi tan decidido mi General que no dispuse contravenirle, usted debe también reconocer su terquedad, bastantes problemas enfrentamos por culpa de su imprudente manía de no escuchar, nuestro tiempo y nuestra oportunidad ya paso, yo fui el primer presidente de esta nación, aunque lo hice varias veces y no lo hice tan bien, lo hice mejor que muchos otros, adaptándome a las circunstancias históricas que me tocó enfrentar para formar la República, luego de mi muerte quise regresar a poner orden, a exigir y ahí perdí mis fortalezas tal como le ocurrió a usted. El mensaje se envía con emisarios no se lleva en persona. Lo estoy esperando ahora como en aquella oportunidad lo esperé en el paso de la mona por allá en el 27, para una vez más recibirlo y ofrecerle compañía en sus tertulias pues aunque deseen sacarme me queda algún tiempo en este Panteón y mientras pasa esto algo se nos ocurrirá juntos, no se sienta desconsolado, si usted también fue insolente conmigo y disculpe que le diga las cosas así pero usted me acostumbró a ello, aquel año 27 en su última visita a la patria, usted venía del sur, ¿lo recuerda?, venía de decidir si seguir hacía la Argentina ó ir por los portugueses, venía de calmar las intrigas colombianas en su contra y déjeme serle sincero, gracias a Dios que yo armé ese berrinche aquí y lo hice venir, yo que luego conocí esos pueblos, me dije, que sería de estos otros si nosotros como plagas libertarias hubiéramos seguido empeñados en la unión con el empeño de libertar a quienes no lo querían ó no estaban listos aún, quizá debemos hablar de nuestro destino y el rol que debimos ejercer en la consolidación de la libertad de estas naciones que usted, principalmente usted y su disposición inquebrantable hicieron nacer como Repúblicas. Con todas las circunstancias históricas, este zambo, como usted lo llama, es una consecuencia más de nuestras calamidades, calamidades en las que usted y yo contribuimos quizá, se llama destino, tiene un vector trazado y no hay forma de desviarlo de manera individual, bien lo decía usted, unión, esa es la clave, unión como deseo colectivo. Arrímese usted ese taburete que usa José Laurencio y démosle inicio a esta conversa que hace tiempo debimos comenzar, acostúmbrese a estas paredes que por un tiempo no podrá traspasar.

Esa misma madrugada en el balcón del pueblo el comandante, quien ya había apostado un grupo de seguidores suyos ahí desde la tarde, se asomó para anunciarle al país en cadena nacional de radio, televisión, incluida las operarias de cable, una revelación, un sueño mágico que había tenido y debía contarnos a todos, el mismo Simón Bolívar se le había aparecido para felicitarle personalmente por los logros de la revolución y manifestarle su deseo que en el año bicentenario de nuestra independencia completara su sueño truncado en el tiempo y completara el sueño bolivariano inconcluso, se presentó a pedirle de una buena vez hacer de este país la patria socialista que necesitamos, así para conmemorar el bicentenario vendrían las nacionalizaciones restantes de la banca y la industria, se consolidarían las comunas para acabar con las ineficientes gobernaciones y alcaldías, se decretaría el sistema único nacional de salud, la nacionalización de todo y la consolidación de la alianza, construida por iniciativa venezolana, del bloque de países antiimperialistas, antiyanquis, junto a Cuba, Bielorusia, Mozambique, Irán, Corea del Norte y otros más, anuncia ahora la adquisición de más armamento Ruso y la comprar de un portaviones, para la proteger al país de la constante hostilidad colombiana y su loca carrera armamentista, con estas medidas prometía garantizar la paz con la necesaria maquinaria de guerra, porque aquí no estamos dormidos, no somos pendejos y sí estamos armaos, gritaba desaforado el zambo mientras la multitud enloquecida le aplaudía sus anuncios en histeria colectiva de desmesurada euforia etílica…

En el panteón nacional amanece, ya es jueves, Arturo Aveledo amaneció como de costumbre tendido en el piso, con la cara recostada sobre su chaqueta negra de cuero que tiene el sello de Serenos La Concordia, el radiecito rojo de plástico a un lado sin sonido pues se gastaron las baterías, su vieja escopeta de dos tiros yace inerte y fría al otro lado, ya se siente Arturo en este nuevo amanecer más cerca de su deseada jubilación intentando desconocer que anoche hubo, en el Panteón Nacional, un sueño más, anoche hubo otro encuentro simulado con la historia.

Fin…

Jesús Alberto Zurita Peralta, 2009 entre noviembre y diciembre.


4 thoughts on “UNA NOCHE EN EL PANTEÓN: (Relato)

  1. ANEXO COMENTARIO ENVIADO AL AUTOR EL 3 DE ENERO PRÓXIMO PASADO. CREO QUE EL APOYO SE HACE NECESARIO.
    GRACIAS.

    Siempre me alegra el darme cuenta de la posibilidad de enseñanza que me depara el trato y comunicación con mis alumnos de antes ( o los que han podido llegar a serlo en función de su edad y sus circunstancias). Ese es tu caso. Desde la Carta para Chávez o misiva sin destino del 12’10’2009, hasta la lectura de tu Para despedirme del Rincón (21-12-2009) y tus colaboraciones del Rincón de Zurita, desde ese entonces, me he sentido complacido y orgulloso de tu amistad. Y eso porque, entre otros elementos de valor, me haces entender que no todo está perdido. Me haces saber que ahora es cuando existen reservas para poder pensar en un país con esperanzas. Y me enseñas que la Historia, nuestra Historia, puede ser manejada con sentido de presente , con lucidez de mira y con intención de futuro.
    Este es, apenas, un comentario inicial. Pides “ una opinión sincera, como si estuvieras mirando una pintura ingenua, que tiene su valor, pero desde otra óptica…”. Y te la doy. Está machete ! Tiene un inteligente y creativo ejercicio de imaginación que hace pensar. Las palabras y las intenciones que pones en boca de Bolívar son todo un programa de gobierno para la Venezuela que, estoy seguro, él hubiera deseado que fuera en estos momentos. Me gustó mucho ver referencias al DESAFÍO DE LA HISTORIA (Una de mis publicaciones preferidas) y a Rafael Arráiz Lucca ( Uno de los intelectuales jóvenes más confiables y necesarios para el país de esta encrucijada.
    Por los momentos, es casi todo. Para no extenderme demasiado, dejo para un segundo enfoque algunos comentarios de fondo que te haré llegar oportunamente. Te anticipo que me has dado una idea que estoy seguro podrías especular : PODRÍAS HACER DESPERTAR ALGUNOS PRÓCERES CIVILES, ( SE ME OCURREN, ENTRE OTROS, CECILIO ACOSTA, FERMÍN TORO, FERNANDO PEÑALVER, MARIO BRICEÑO IRAGORRI Y ANDRÉS ELOY BLANCO ). No sabes cuánto me gustaría sostener una conversación con ellos !!!
    ESTAMOS URGIDOS DE RESCATAR LA CIVILIDAD PERDIDA !!!
    Francisco

    1. Que disfrute el leerte Francisco ! honras este blog con tus comentarios que se agradecen, espacio que està a tu entera disposición recibe un abrazo franterno… !

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s