Nauseas y vómitos en el embarazo.

Recientemente el Colegio Americano de Obstetras y Ginecologos,  publicó en el  New England Journey of Medicine 14-10-2010 . (N Engl J Med. 2010;363:1544-1550.) Recomendaciones  actualizadas para  el manejo de esta patología frecuente, hago una traducción somera con comentarios de la reseña del artículo  publicada en Medscape:

Aproximadamente la mitad de las embarazadas tendrán nauseas y vómitos  tempranos en el embarazo y una cuarta parte presentarán nauseas solamente.

Alrededor de una tercera parte de éstas mujeres,  tendrán cuadros  que afectarán su trabajo y sus relaciones familiares. Una minoría de las embarazadas tendrán cuadros asociados a deshidratación y pérdida de peso, requiriendo hospitalización.

El término hiperemesis gravídica se deja para las pacientes que presentan vómitos persistentes, pérdida de más del  5 % de peso, cetonuria, anomalías electrolíticas (hipokalemia), y deshidratación (Densidad urinaria aumentada).

Se desconoce realmente la causa de las nauseas  y vómitos del embarazo, las migrañas o los trastornos digestivos deben plantearse siempre en el diagnóstico diferencial, por lo que las analíticas  solicitadas deben incluir  niveles de urea, creatinina, transaminasas, electrolitos y amilasas aparte del hemograma usual.

Se suele aconsejar comer pequeñas cantidades de alimento, varias  veces  al día,  alimentos fríos como zumos de frutas  azucarados, helados. Así como evitar la exposición  a olores intensos, comidas o suplementos dietarios  como el de hierro, que pueden desencadenar las nauseas. Así mismo se  ha sugerido dietas blandas,  secas o  con alto contenido  proteínico. Sin embargo no existe soporte de  trabajos bien controlados.

Medicinas  alternativas como el gengibre o la acupuntura se han utilizado con tasas  variables  de éxito y pueden ser utilizados sin riesgo en el embarazo.

Aproximadamente el 10 % de las embarazadas requerirán medicación para controlar los síntomas.

La evidencia de estudios randomizados soporta el uso de vitamina B6 (Piridoxina), 10 a 25 mg cada 8 horas, La doxilamina 25 mg al acostarse, y  luego 12,5 mg a media maána y media tarde, presentan un 70 % de disminución  en las nauseas y vómitos y han demostrado ser seguros, como terapia de rpimera línea.

A las embarazadas refractarias al tratamiento anterior puede utilizarse, Metoclopropamida o  Ondasetrón, de manera sucesiva, la metoclopramida es un agonista dopaminérgico que se ha asociado a discinecia tardía, con dosis acumulativas, por lo que  que su uso no debe ser por más de 12 semanas.

Se pueden usar corticoides,  pero sólo después de las semana 10 de gestación por su asociación con defectos de labio y paladar y debe ser utilizada sólo en pacientes que no presentan alivio con las terapias arriba indicadas,  se puede  utilizar metilprednisolona o dosis equivalentes de hidrocortisona.

Los tratamientos de sostén con fluidos endovenosos están indicados en pacientes con intolerancia oral  absoluta, y se debe  asociar tiamina  a los tratamientos endovenosos.

Alguna paciente con cuadros persistentes pueden requerir nutrición enteral por sonda y en casos  severos  nutrición parenteral. Recordar que la nutrición parenteral lleva riegos de  sepsis, esteatohepatitis, por lo que debe reservarse para las pacientes en que todas las medidas  previas fracasan.

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