Sueño de un moribundo

 

Tuve un sueño,

El paciente se encontraba postrado, abotagado, los ojos cerrados cubiertos con esparadrapo, el cuerpo inerte, edematizado, cubierto con una bata, de ésas que tienen abertura por detrás, sin ropa interior, olor a antiséptico, mesclado con algún perfume caro que algún familiar, ofrendoso colocó luego de que expertas manos de enfermería le bañasen.
Tubos por todas partes, es lo que llama la atención, un tubo en la tráquea que sale del cuello por donde respira, un tubo por la nariz que llega al estómago, por donde salen fluidos del tubo digestivo y entran soluciones con nutrientes. Tubos en los brazos, por donde entran líquidos, y drogas, que lo mantienen sedado para que así pueda soportar todos los tubos que entran por todos lados y salen por todas partes, tubos en el abdomen, para limpieza de la sangre de todos los tóxicos que producen las células cancerosas de metabolismo acelerado y las células normales de metabolismo mas lento. Tubos en sus genitales para cuantificar la orina y evitar que caiga en el pañal, bolsa de colostomia para recoger por la barriga las heces que se puedan producir y para medir mejor los ingresos y egresos que deben ser monitorizados constantemente.
Cables en los dedos que miden la oxigenación periférica.
Cables en el pecho que monitorizan cuidadosamente la frecuencia cardíaca, más cables en el pecho que comunican con un marcapasos, que genera shocks eléctricos para azuzar a un corazón cansado agrandado, donde caben pasiones extremas y que es capaz de despertar desde una admiración que llega a la adoración de sus seguidores, como un odio impensable en su dimensión en sus enemigos.
Piel amarilla por toxinas de la sangre acumuladas que un hígado sembrado de células tumorales es incapaz de limpiar.
Pecho que se expande gracias a los esfuerzos de una máquina por meter oxígeno a la fuerza dentro de la sangre, con presión positiva al final del la espiración por que los pulmones sembrados de células tumorales son menos permeables al oxígeno necesario para mantener latiendo ése corazon enfermo y azuzado, de allí que también se haga servir la cámara hiperbárica, lo que sea con tal que ése corazón no deje de latir.
La conciencia se fué hace rato, entre las drogas y las células tumorales que también han invadido el cerebro. El cáncer como una ideologia fanática ha invadido todos los rincones del razonamiento y aquel que fuera una vez un hombre poderoso, no ha escapado, allí yace semidesnudo y lleno de tubos inconsciente, tal vez queriendo marchar, pero a merced de sus propios demonios, generados por el ansia de poder, transmitida a sus herederos.
Pagando en un purgatorio el infierno que crearon sus buenas intenciones.
Pero todo ésto fué sólo un sueño, afortunadamente pude despertar, no así el enfermo, que sigue allí a la espera involutaria que ocurra algo.


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