El tao (Jesús Zurita)

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Reflexiones sobre El Tao (Tao Te King) y Lao Tse:
Quita de tu cuerpo el ropaje que otros escogieron para ti y estarás finalmente vestido.
Deja de repetir las enseñanzas de otros y aprende las tuyas con atención.
Conquista tu propio cielo y abandona un infierno que quizá no sea tuyo y serás libre, de otros y de ti.
Consigue el mapa que marca tu propio camino y abandona la senda trazada por otros para ti, camina a tu propio ritmo, haz tantas pausas y emprende tantas marchas como sea necesario, nunca te detengas mucho tiempo y nunca vayas muy rápido.
Da y recibirás.
No interfieras, no ayudes a quien no pide ayuda, no actúes cuando no sea requerido.
No hables aun cuando sepas algo y calla si desconoces de lo que hablan, habla solo lo necesario.
Olvida perseguir verdades y abandona la confrontación y las batallas.
Observa la simpleza y disfruta la sencillez, olvida el detalle.
Recuerda que la conquista es alcanzar la nada, vivirla, disfrutar tu paso breve, y volver al origen que tanta falta hace.
Vive en el Tao que es el origen y la madre de todo, lo antagónico, el no hacer, el todo, algo que está entre cielo y tierra y más allá, presencia y continuidad, no buscar y no encontrar, no competir, ser sincero, justo, correcto, diligente, vivir con prudencia y mesura, aprender como un hijo y enseñar como un anciano, mirar lo tangible y lo intangible, no ambicionar, practicar el desprendimiento, honrar el origen y el universo que es invisible, inaudible e incorporal, respetar las cualidades, renovar y nunca estar pleno, deshacer y rehacer, regresar a las raíces y encontrar la paz, que es cumplir con el destino, hacerlo con constancia conociendo la intuición, recordar que el pueblo y el maestro son una sola persona, que viven en la armonía del Tao y se necesitan mutuamente, vivir en la simpleza y no desear, desaprender siempre, si acabas con tu aprendizaje te enojaras, ser el universo, una parte, una parte del todo, tener fe en ti para tener fe en otros, rechazar lo externo, nutrir lo interno, avanzar, llegar, retornar, respetar las interdependencias y las jerarquías universales, guiarse por la luz interior, volver siempre a la infancia, a lo infinito y simple, no ubicarse en los extremos, gobernar con poder y humildad, vivir en la paz y el sosiego y en la carencia de armas, integrado al todo, conociéndote y siendo eterno, el que se conoce a sí mismo es sabio, el que se conquista a sí mismo es poderoso, todo en movimiento y fluyendo, Tao y atracción, conciencia, porque lo que es fue y lo que está es, no ambicionar, la humildad sobre la grandeza, volver al origen tantas veces como sea necesario, ser alumno de la virtud, iniciar desde la trinidad (El estado sin límites, el señor del espíritu preciso y el señor de la virtud), no actuar, ser sensato y prudente, conservar la calma, conformarse, saber, tener una relación de ser para y con el mundo, no aferrarte a la vida, practicar la virtud invisible, no apartarte del camino, cultivar la virtud en tu propia persona y será algo genuino, cultiva la familia y permanecerá, cultiva la comunidad y crecerá, cultiva El Estado y florecerá, cultiva el mundo y será universal, conocer la armonía y conocer la constancia, y practicar la constancia con intuición, tolerancia mística porque el que sabe no habla y el que habla no sabe, vivir como el sabio y lograr virtudes en la gente, el sabio que no hace alborotos y la gente se transforma, que ama la calma y la gente se asienta en sus hogares, que no se involucra en nada y la gente se enriquece, que no desea y la gente regresa a lo simple, el sabio que endereza sin esforzarse e ilumina sin marear pues vive en moderación, saborea lo insípido y multiplica lo poco, haciendo fácil lo difícil, eliminado dificultades, aprendiendo a desaprender lo aprendido, no lucha con nadie y nadie lucha con él, honrando sus tres tesoros, la merced, la calma y la humildad, sin competir y siendo el capitán de todas las embarcaciones, sin desestimar al enemigo, haciendo sencillo su camino, el sabio cuida su salud, no enferma enfermándose de enfermedad y practica el secreto de su salud, porque se conoce sin exhibirse, se ama sin exaltarlo, prefiere lo que está adentro, es valiente sin arriesgar, es tierno y suave, se entrega, soporta para vencer, da para recibir, no acumula y así evita los excesos, beneficia y no causa daño, el Tao es la norma y la norma es el Tao, el Tao es el origen y la fuente del todo. Todo se origina en el tao y todo regresa al Tao. El Tao es la realidad única, indiferenciada y completa, una trama ininterrumpida de movimiento y cambio. Sus dos formas emblemáticas son el círculo que representa el cielo y el cuadrado que representa la tierra. El Tao aparece así constituido por Yin y Yang, los aspectos opuestos y alternantes de todo en el universo: energía y materia; luz y oscuridad, masculino y femenino.
Jesús Zurita Peralta. Cd de México y Calabozo, 4 de febrero de 2013


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