Cuando el humor no hace gracia

Tenía tiempo sin escribir, la principal causa es que sentía que me estaba haciendo repetitivo, que no añadía nada nuevo a mi discurso, que apenas es seguido, y además por la impresión de que esta humilde palestra, cada vez dice mas cosas que las personas no quieren oír.
Sin embargo no puedo mantenerme callado, ante el deterioro del nivel del discurso en general y de mi país de origen en lo particular, inclusive he podido ver algunas semejanzas con mi país de acogida.
En el discurso político, cada vez se utilizan los descalificativos personales, cuando lo que se ha de permitir es el debate de ideas, si yo pensase de alguna forma y alguien pensara de otra, es entendible que haya un intercambio de argumentos sin calificarnos entre nosotros, y el resultado de éste intercambio seguramente nos enriquecerá a ambos, nos habrá dado puntos de vista diferentes y nos permitirá aumentar nuestro conocimiento y nuestras miras.
Ahora bien con cada vez más frecuencia, éste intercambio sano de argumentos se ve opacado por el uso de calificativos, de repente quien piensa diferente no lo hace por argumentos lógicos, si no por argumentos mas vulgares, digamos de beneficio propio por mantener una posición que de alguna manera le suministra alguna ganancia secundaria.
Esto inclusive se puede entender, milito en determinado partido, por que de ésta manera le puedo pagar la universidad a mis hijos y sólo lo que tengo que hacer es defenderlos a mansalva.
Bien entonces fin de la discusión, has vendido tus argumentos lógicos y morales a un fin mas mundano, te has prostituido, fin de la discusión. Si puedes vivir con ello allá tú.
Cada quien tendrá un precio, para algunos será que le regalen un electrodoméstico o que le den una mensualidad en dinero líquido.
Es entonces cuando entran los adjetivos calificativos en la discusión, por que no se pueden usar argumentos lógicos cuando la realidad, es que la otra parte, es un chorizo de primera, o un corrupto. De allí que el nivel del discurso baje, es por ello que los parlamentarios o los políticos tienen que tener una probidad lejos de toda duda, ya que la más mínima duda baja el nivel del discurso y no aporta soluciones, que la idea de una discusión entre personas elegidas para un cargo público, de allí que cualquier descenso en el nivel del discurso, ha de ser depurada y aclarada, como suelen decir los políticos (de forma retórica) “hasta las últimas consecuencias”.
El problema está que pocas personas que se hayan prostituido aceptan su condición y la tratan de disfrazar de lógica. NEGACIÓN, el mecanismo psicológico más primitivo de defensa y tal vez por eso mismo, el más utilizado.
El problema de prostituirse, es que acaba siendo un estilo de vida, y ésa pérdida de la moral que lleva implícita, se va extendiendo a otras esferas de la vida, y de la sociedad, ante una situación en la cual se haya de hacer servir la moral para tomar una una decisión, los prostituidos se quedan sin brújula, y ante las consecuencias se excusan con el “peores cosas he hecho”.
Y cuando toda una sociedad cae en éste circulo vicioso, (que es literalmente vicioso), pasa lo que pasa, Individualismo puro, corrupción en las instituciones públicas, lo que lleva a inseguridad , física, económica, personal, social y cualquier otro calificativo que se quiera emplear.
Si todo esto se sazona con un discurso manipulador, de explotación por los ricos de los pobres, y de falsa riqueza que fue expoliada, al pueblo, al cambio de la educación por adoctrinamiento, al poder en manos de la ignorancia, que sólo lucha por estar en el poder, lo secuestran sin escrúpulos, sin permitir cambios, hasta que ocurre uno violento. Que suele cambiar todo para seguir igual.
No hablo de un país latinoamericano, actual, hablo de ése país hace más de 30 años cuando inició el principio del fin en un momento en que dos partidos uno de derechas con líderes relacionados con la dictadura previa (de 40 años atrás) y otro de raíces socialistas responsable del cambio democrático, se aliaran para secuestrar el estado y no permitir cambios aún cuando la mayoría así lo hubiera decidido.
Hasta aquí el parecido con la situación política de la España actual es innegable.
Dependerá de la madurez de las instituciones de la sociedad para decidir que camino seguir.
Mientras tanto la válvula del humor se suele utilizar como escape, sin embargo llega un momento en que se parece tanto a la realidad que deja de ser gracioso, para muestra el video siguiente.

http://youtu.be/tRxEfFqi3v8


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