Justicia

Es curioso la capacidad de resistencia de los pueblos, de algunos pueblos, si hay algo que es inherente al vida en sociedad es el concepto de Justicia, se trata de una abstracción que depende de la cultura y de lo que es moral y por ende de lo que es legal, pero se basa en la necesidad social evolutiva de que todos seamos tratados de la misma manera, de acuerdo con unas reglas de juego pre-establecidas.
Normas que tienen su origen en el ideario colectivo, y en unos conceptos abstractos que tienen que ver con la adaptación social, con objetivos claros, se escriben leyes que facilitan la convivencia, es lo que en democracia se conoce como imperio de la ley y no son más que eso, normas claras que han de ser aplicadas en justicia a todos por igual.

Bonita la teoría, pero como suele suceder con las abstracciones,  chocan con algo que es la naturaleza humana. Tiene que ver tal vez con el instinto de supervivencia, y es aquí donde entran en la balanza las necesidades individuales.  ¿Hasta dónde llegan mis derechos y hasta dónde llegan los derechos del colectivo para controlar mi libertad?.
La respuesta es sencilla, mis derechos terminan donde empiezan los de los demás.

Hasta aquí las perogulladas, necesarias a manera de introducción, si tenemos lo anterior claro, ¿por qué la sociedad permite que se salten las normas?.
Se ha de ser reivindicativo ya que de ésta manera se le pone un freno a los abusos, es decir, como ciudadanos hemos de tomar parte activa en el sistema, denunciar y luchar por la justicia donde sea necesario, es un deber democrático, de ésa manera se pone freno a la inmoralidad, al vicio.
No se puede mirar hacia otro lado mientras otros cometen atropellos al estado derecho, peor si son los dirigentes que son servidores públicos,  son empleados nuestros, y están allí por nosotros y para nosotros, no para servir a las grandes corporaciones, que los compran.
Cuando como sociedad pensamos que no es nuestro problema, cada uno en lo individual, vamos dejando espacios que son tomados por los abusones, el lado oscuro de la fuerza.

Y los superhéroes que restablecen el orden sólo están en las películas, los verdaderos héroes, son los anónimos que día a luchan contra la injusticia, son los profesores y maestros mal pagados que tratan de enseñar valores a nuestros hijos, son los médicos, mal pagados que  hacen lo mejor que pueden su trabajo, son los bomberos, policías, fuerzas de choque de la sociedad ante contigencias mal pagados y aún así algunos manteniéndose en pié de lucha. Es el ciudadano que le grita a un delincuente que no lo haga, y pone un hasta aquí al lado oscuro.
Ésos héroes, que los hay sucumben ante una sociedad que no los valora,  los trata de estúpidos, por creer en la posibilidad de hacer un mundo mejor, ellos  ven más allá de la ganancia inmediata que resuelve la vida unos días o meses y buscan  el camino del bienestar de todos, saben que no existe bienestar individual sin bienestar en la sociedad. Se enfrentan día a día con actos de valentía anónimos pensando en un mejor futuro, en una sociedad más justa, que se ha de construir, no se hace por sí sola.
Encerrarse en uno mismo en un beneficio personal inmediato, sólo deja espacios libres para que la avaricia se abra paso y acabe con todo lo que siglos de civilización han logrado establecer en bienestar social.

Es así como se puede llegar a justificar la incompetencia de un gobierno, se llega a permitir el secuestro del estado por individuos que mienten sin escrúpulos y se les oyen las mentiras que los justifican una y otra vez, a pesar de que se ve de lejos que no les interesa para nada la sociedad que los eligió y explican su incompetencia, culpando a terceros que ni siquiera existen, mintiendo sobre mentiras, que nos acabamos creyendo por comodidad.

Es aquí donde comienza el principio del fin, cuando se acepta la mentira como parte del juego, implica que los valores de la sociedad se han perdido y repente todos mienten, dejando el barco al garete y beneficiándose de la mentira bien lograda. Que evoluciona adueñándose de todos los estamentos de la sociedad y acabando con la justicia. Creando ilusiones que nos creemos por comodidad en burbujas que siempre terminan explotando en nuestras caras.

Luego podemos culpar también a los políticos, de nada servirá, los diagnósticos no sirven de nada si no se dan tratamientos, como no sirve de nada buscar culpables si no se hace justicia.

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