Redundancia de funciones y economía.

“No se pueden resolver los problemas aplicando como respuestas los planteamientos que nos llevaron a ellos”. Me parece que es una cita de Albert Einstein, que tiene una contundencia lógica innegable, parece ser una condición humana ontológica,  nos aferramos  a lo conocido, insistimos en aplicar fórmulas  por que dan la impresión de funcionar.

La clase media se creyó una ilusión de progreso, veníamos en la época de los 70 de una bonanza dada por una productividad sin precedentes,  lo que produjo clases medias pujantes, que fueron la base de una visión optimista del futuro. La realidad fue otra.

La clase media de los 80 no mejoró sus condiciones de ingresos, a pesar de la mayor producción de riqueza de origen  especulativo,  ésta al no basarse en bienes  o en producción si no en especulación financiera,  creó corporaciones con capacidad para influir en política, de repente los empresarios que generaban empleos, se dieron cuenta que era más rentable especular en la bolsa que producir.

Además  ésta hegemonía de la bolsa llevó a que las empresas se convirtieran en corporaciones, que a su vez han ido creciendo especializándose, absorbiendo la competencia, sobredimensionándose,  concentrándose en monoproducciones y tratando de garantizar  mayores ganancias a los accionistas. Lo que lleva automáticamente a reducir costos y por supuesto  una forma de recortar es  pagando menos  a quien hace el trabajo, haciendo que la producción sea más económica a expensas de los trabajadores y aumentando los beneficios de los accionistas, mientras se mantiene  una escalada inflacionaria “sana”.

Esto es, las cosas cuestan más pero los salarios son los mismos o menores.

A su vez,  estas poderosas  corporaciones se constituyen en Lobbys del poder, creando matrices de opinión política,  favoreciendo campañas y adueñándose de los medios de comunicación,  lo que lleva a la consecuencia de legislaciones que les favorecen permitiendo “socializar las pérdidas y capitalizar las ganancias”.

Por otra parte, la capacidad de  los bancos de generar dinero en base   a la deuda, llevó a la consolidación de un sistema que atrapó a la clase media, basado en  la ilusión de un futuro mejor,  con un aumento de la capacidad de endeudamiento, para así mantener un nivel de vida con  ingresos que, relativa o absolutamente, disminuyeron.

La consecuencia final fue una disminución del poder adquisitivo de la clase media, con un endeudamiento colosal a manera de una burbuja que acabó pinchando, cuando la esperada mejora de  la calidad de vida que permitiría  pagar la deuda, no llegó.

La realidad es que ahora la clase media trabaja más para apenas llegar a fin de mes, los que tienen la suerte de trabajar y la capacidad de ahorro es nula. Lo que a su vez, afecta negativamente el consumo y genera un espiral de recesión económica.

Lo grave del asunto se presenta cuando los gobiernos,  en el caso europeo, por presiones de poderoso FMI y del Banco Mundial, son obligados a aplicar la receta de recortar los gastos y lo hacen, como si no,  a nivel de los servicios que presta, educación, sanidad y seguridad,  lo que afecta directamente aún más la calidad de vida, de allí el deterioro del llamado “estado de bienestar”. Se aplican los criterios de las corporaciones privadas a los servicios, es decir se busca aumentar su “rentabilidad”. Para poder pagar el auxilio financiero a las corporaciones que generaron la debacle económica, además haciendo creer a la clase media que era la causante de los males actuales.

Lo cual según el economista Nassim Nicholas Thaleb que ya cité un post previo, es antinatural y expresa  en un ejemplo la visión errada de los asesores económicos,  lo natural  es que haya variedad y escalas pequeñas, es lo que hace la naturaleza, inclusive que haya redundancia, en la producción,  esto hace  a las empresas  más versátiles  y permite que afronten mejor contingencias inesperadas.

El ejemplo de redundancia, es que la naturaleza nos hizo con dos ojos, dos oídos, dos pulmones, dos riñones; aún en los órganos que son únicos como el hígado, el estómago, el páncreas, el corazón o los intestinos, existe una redundancia en función, con gran capacidad de funcionar por partes más allá de lo calculado para una vida normal.  Gracias a ello se mantiene la vida. Si hubiésemos sidos proyectados por un asesor económico del FMI, nos harían hecho con un sólo ojo, un riñón, un oído para abaratar costos  y aumentar las ganancias de los accionistas,  con un funcionamiento aceptable, desde el punto de vista de beneficio, riesgo, costo.

Y esto es lo que podría estar pasando con la economía global.

La solución, pues como comenté inicialmente, es necesario plantear un cambio de paradigma económico, en ésto la clase política se encuentra atrasada en décadas en relación a la población que les elige.

A nivel personal  pienso que podría pasar por asumir un hábito de vida estoico, por lo pronto  me estoy releyendo las “Meditaciones” de Marco Aurelio.

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Imagen tomada de escuelapedia.com

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