Sobre las tasas de cesáreas.

Ultimamente se lee mucho en los medios, sobre un procedimiento quirúrgico que cada vez se vuelve más común como es la cesárea. Informaciones de prensa hacen ver que es alarmante el número cada vez mayor de cesáreas a nivel mundial,  e instituciones emblemáticas como la OMS,  habrían  establecido que el índice ideal de cesáreas se tendría   que  ubicar en alrededor del 10 al 15 % en relación al número de partos normales.

Existe además un movimiento naturista en relación al parto vaginal, donde se hace ver que, que si los partos son atendidos por personal no médico, el índice de cesáreas baja, junto con los costos de atención sanitaria.

La secuencia de lógica socrática, dados los silogismos antes planteados, es que los partos deben ser atendidos por personal no médico para  así ahorrar gastos y evitar la agresión que para el binomio materno-fetal, constituye un alto índice de cesáreas “sin necesidad”.

Se convierte así la figura de la llevadora o matrona en una especie de  “defensora” de las parturientas contra la actitud excesivamente  preocupada del personal médico, sobre un procedimiento fisiológico como es el parto normal. La explicación por la cual los médicos quisieran aumentar el índice de cesáreas, no estaría muy clara, por lo que valdría la pena evaluarla.

En primer lugar sería interesante establecer la definición de lo que se esperaría sería un índice normal de cesáreas. Si lo que dice la OMS es lo que se debe aceptar sin discusión, pues no hay nada que hacer,  pero como somos científicos miremos de dónde sale esta definición de la OMS;  resulta que por allá  en  1985 un grupo de expertos  se reunió en Fortaleza, en Brasil  y establecieron  ésa cifra (10 a 15 %  de cesáreas sobre el total de partos normales),  basados en un análisis  que estableció  que por encima de esos valores,  las tasas de MORTALIDAD materna o fetal no disminuían.

Mucha agua ha andado bajo este puente desde entonces, desde hace décadas  las tasas de mortalidad  materna  y las tasas  de mortalidad fetal en relación a eventos relacionados con el parto, se han llevado a su más mínima expresión en países desarrollados. Tanto así que  a pocos profesionales les preocupa la posibilidad de un evento fatal  asociado al parto, puesto que los profesionales más jóvenes, probablemente nunca hayan visto uno en su vida y con un poco de suerte nunca lo verán.

Pero como las cosas evolucionan,  afortunadamente,  aparecen otros motivos de preocupación; en epidemiología cuando las tasas de mortalidad   se llevan  a mínimos, se empiezan a plantear mejoras para disminuir  las tasas de  morbilidad, esto es  complicaciones no mortales, pero que afectan la calidad de vida. Por ejemplo  la posibilidad de una parálisis braquial, que  afecte el uso de una  extremidad de por vida,  a un niño que acaba de nacer o la posibilidad de daños neurológicos, que afecten la capacidad de aprendizaje,  o la plasticidad neuronal, de ése futuro niño.

Así mismo existe morbilidad en la madre en relación  a secuelas de partos traumáticos,  como  problemas de contención de esfínteres, esto es incapacidad para retener la orina o incapacidad para  retener las heces,   fístulas de la vejiga  a la vagina o del recto a vagina, ademas de complicaciones inmediatas del parto  como hemorragias o hematomas,  que implican tratamientos quirúrgicos adicionales y transfusiones  a veces muchos más costosos o con mayor morbilidad que la que asocia a la cesárea.

Estudios  no tan recientes, establecen una relación casi lineal y directa entre trastornos de aprendizaje, de déficit  de atención  y del espectro autista con eventos  relacionados con el embarazo y el parto,  estas alteraciones pueden  aparecer hasta  lustros después del parto. Los neuropediatras, pediatras, psiquiatras infantiles y psicólogos clínicos tienen un bagaje de literatura al respecto.

Además existe  material de estudios  epidemiológicos que relacionan  la disminución del indice de cesáreas con el aumento de la morbilidad neonatal, esto es  un aumento de ingreso en las salas de cuidados intensivos  neonatales.

He de informar que la figura de la matrona  es la de un profesional diplomado  en enfermería  con  especialización  en  atención de la embarazada normal y del parto normal, con formación y conocimientos  que  le permiten  establecer la desviación de la normalidad,  y notificar al  ginecólogo cuando el caso lo amerita, es decir cuando se detecta una desviación de lo  normal y entra en lo patológico.

Como especialista en medicina reproductiva, no soy un defensor de la cesárea a ultranza, tengo muy claro que la via de finalización del parto de manera ideal  es la via vaginal, pero también tengo la formación y la experiencia para saber que en algunos  casos es necesario hacer el procedimiento y también  que afortunadamente existe una reserva funcional fetal que permite, digamos un margen de maniobra suficiente, aunque impreciso,  para limitar la intervención, también tengo la certeza de que en ocasiones  este margen de maniobra para el parto vaginal, se salda sobre células neuronales  fetales,  aunado al hecho de que las definiciones  de compromiso  de la salud fetal, no son precisas.

De allí que  suscribo plenamente  las recomendaciones recientes de la OMS, que establecen que  las indicaciones  de cesárea  deben individualizarse pensando en lo que sería mejor en cada momento para la madre y el niño, no pensando  en tasas de cesárea. Como en todo procedimiento con objetivo terapéutico médico o quirúrgico ha de  prevalecer la máxima terapéutica de “Primo non nocere “.

Para lograr éste objetivo,  entran en juego  muchos factores, pareciera que el conocimiento médico fuese disociado, de lo que se demanda socialmente. Esto es,  cada vez la sociedad exige más   naturismo en el parto,  en un péndulo histórico, sin embargo solicita fetos perfectos, se realizan pruebas prenatales para intentar de garantizar lo anterior, estas pruebas son cada vez mas complejas, pero cuando llega el momento del parto,  se plantea dejarlo en manos del personal con  menor formación académica, hemos oído decir  cosas como “el parto es de la comadrona hasta que ella lo decida”, aseveración que  tiene como único objetivo  reducir  el dichoso índice de cesáreas,  que es lo único que pareciera   preocupar a los que les toca administrar, poniendo su objetivo en el ajuste de  los costos.

Y no es su culpa,  es una doctrina que no es nueva y que lleva años gestándose y que pretende  establecer parámetros de administración general en la administración sanitaria,  utilizando indicadores  de  eficiencia que son complejos de interpretar, mucho más que los que suelen interpretar los  administradores  normalmente.

En lo personal y debido a experiencia tal vez empírica,  pienso que la tasa de cesáreas  del  10 %  propuesta por la OMS inicialmente,  es poco realista,  dado lo complejo que resulta, por impreciso, el establecer el grado de afectación  fetal durante el parto que establezca un grado de lesión fetal  o materno que tendrá consecuencias a futuro.

Pienso que debería  ajustarse un valor un poco más alto que podría rondar alrededor del  20 al  25 % dependiendo de los medios con que se cuente en una sala de partos y de si la sociedad  está dispuesta a asumir un porcentaje de afectación fetal, neonatal o infantil  que no seria detectable  y tal vez si prevenible con valores más altos de un  índice de cesáreas. Pero esto es una opinión personal y lo comento solamente tal vez como una idea  sobre la cual trabajar.

Resulta que se aprecia una divergencia de objetivos, entre  los que abogan por una disminución del índice de cesáreas alrededor del 10 % que  les preocupa algo que ya no sucede, al menos en el primer mundo,  que es la mortalidad  materna o fetal intraparto,  mientras el profesional  formado en fisiopatología, perinatologia y en consecuencias de un sufrimiento fetal, está pensando en cómo lo hará ese futuro niño en la escuela,  en si llevará una  vida normal, de si perderá el uso de una extremidad de por vida,  o en si la madre no tendrá una complicación más severa en un parto determinado,  que las que conlleva el riesgo de una cesárea  de las que por ahora caerían  en el aparte de “innecesarias”.

Existe un factor social importante, que es que el responsable final  de lo que ocurre en la sala de partos  es el médico, la sociedad exige, con razón, de que en cada situación médica se utilicen al máximo todos los recursos disponibles, lo que lleva a que ante un resultado idéntico, digamos desfavorable, para la madre o para el feto, en un parto vaginal o en una cesárea,  se tenga que justificar siempre el motivo de por el cual no se realizó  una cesárea, en vez del parto. No así cuando se realiza una cesárea, pues se entiende que  se “hizo todo lo posible”.

Obviamente  estas visiones divergen y mientras el equipo de salud que atiende el parto, junto con las administraciones sanitarias y la sociedad, no se establezcan los mismos objetivos,  que en el fondo son los mismos,    hacer mejor posible  por los pacientes, pues habrá conflictividad.

El problema  principal radica en establecer,  que  es “lo mejor”, mientras todos los  actores no nos pongamos de acuerdo, estamos ante una fuente de ruido, que limita la toma de decisiones.  En este balance de información, quien tiene los conocimientos científicos, quien  ha estudiado más y tiene más formación académica, a nadie le queda  duda que es el médico, quien por ley es el que tiene la última palabra.

Las sociedades científicas tienen un rol importante en  marcar  la pauta de la sociedad en general,  las últimas recomendaciónes de la OMS publicadas recientemente  establecen sensatamente,  que el profesional debe actuar pensando solamente  en  el bienestar del binomio materno fetal y que el diagrama de toma de decisiones no debe tomar en cuenta  el índice de cesáreas;  dejando entrever  la necesidad de revisar ése índice recomendado en  1985 y establece pautas para clasificarlas  en las salas de partos, que permitan internacionalmente dividir a las embarazadas en grupos de riesgo específico  y de esta manera  hacer que los estudios sean comparables para establecer un nuevo estándar internacional.

Lo enunciado anteriormente constituye sólo un punto de vista personal y no pretende servir de documento rector de pautas  a seguir o de un protocolo de manejo del parto, para ello ya existen excelentes  recomendaciones redactadas por las  sociedades científicas respectivas, a las cuales remito  si existiese algún interés en citarlas con fines legales o jurídicos.


12 thoughts on “Sobre las tasas de cesáreas.

    1. Gracias Enrique me agrada ser de utilidad un saludo ! en cuanto a link a los 7 meses puede ser normal que un bebé se encuentre en podálica, usualmente sucede la llamada “acomodación” hacia las 34 semanas (+- octavo mes) que es cuando se cumple un principio obstétrico de la ley de los ovoides o la llamada “ley de la acomodación de Pajot”

  1. En primer lugar darle las gracias por un articulo que me ha parecido muy interesante y que seguramente sera de bastante utilidad para muchas mujeres embarazadas y para profesionales de la sanidad.
    Estamos de nuevo ante un caso en el que los profesionales con la mejor formacion e informacion para tomar decisiones (en este caso el realizar o no una cesarea) tienen dificultades para tomar estas decisiones basandose en sus conocimientos cientificos por las interferencias de cuestiones filosoficas, politicas etc. Este problema se repite en las sociedades humanas una y otra vez e incluso el refranero popular recoge su existencia: “la ignorancia es muy atrevida”. Es decir aun sabiendo poco y nada de un tema somos capaces de formarnos una opinion y defenderla 🙂
    Asi pues gracias de nuevo por intentar poner mejor informacion a disposicion del publico. Tengo solo una pequenha queja/sugerencia: en el articulo hay algunos fallos de redaccion que llegan a dificultar la compresion de algunos parrafos, le ruego lo revise o lo haga revisar: por el contenido, merece sin duda la pena.
    Saludos.

    1. Gracias, por las palabras y por la sugerencia, ya he hecho algunas correcciones, tenia el corrector en catalán por algo que estaba escribiendo en otro sitio y creo que por allí se colaron algunas palabras, además si que habían unos errores de puntuación que he corregido, espero que haya quedado mejor. un saludo. Y gracias de nuevo.

    2. Te aseguro que quienes argumentan que el número de cesáreas realizadas es elevado tienen fundamento para hacerlo. Lee mi comentario de abajo

  2. Cuando se habla de un aumento del número de cesáreas no tiene nada que ver con un naturismo irracional. Se ha producido una alarma social en parte justificada por algunos hechos como los siguientes:
    – Realización de una cesárea “programada” de antemano porque los doctores han decidido que el bebé ya estaría preparado para nacer. No es que la cesárea sea un recurso último ante una complicación o para evitar morbilidad… Se trata de una cesárea “a la carta”
    http://www.bebesymas.com/noticias/polemica-en-el-parto-de-sara-carbonero-por-una-mas-que-posible-inne-cesarea

    – Cito de este artículo:
    Las cesáreas se hacían por si acaso después no se podía hacer, porque por falta de personal quizás se podía hacer en ese momento, pero horas después si la cosa se dificultaba no, y por si las moscas, porque cuando un médico era demandado por algún problema en un parto, si éste no había practicado una cesárea, tenía las de perder.

    http://www.bebesymas.com/parto/por-fin-disminuye-el-numero-de-cesareas-innecesarias

    – La polémica del elevado porcentaje de cesáreas en hospitales privados – “las llamadas cesáreas selectivas, arbitrarias o “a demanda” que se realizan a elección de la madre o del médico. No son todas, pero sí muchas. Según ha publicado el periódico El Mundo, 1 de cada 3 cesáreas realizada en centros privados es innecesaria.

    Los motivos por los que algunas madres piden una cesárea pueden ser miedo al dolor en el parto, porque han tenido una primera cesárea y les ha ido bien de esa forma, o porque de alguna manera pretenden controlar la fecha de nacimiento del bebé.

    En el caso de los médicos, por comodidad para organizar sus horarios y por cubrirse las espaldas ante posibles reclamos judiciales. No lo hacen todas las madres ni todos los médicos, pero sucede. Sino no se explica tan alto porcentaje de cesáreas en los centros privados.

    En el ámbito público el porcentaje fue del 21,1%, en el privado alcanzó el 34,9% en al año 2005 (según datos del Informe del Estado de Salud de la Población de la Comunidad de Madrid 2007). Por su parte, en algunos hospitales privados el porcentaje ronda el 40%.

  3. Por favor Dios mio!!, como diría un creyente. Ojalá que ninguna mujer que yo conozca sea atendida por individuo alguno con semejante visión. Parece mentira que existan profesionales con una visión tan alejada de la realidad.
    Esta entrada es un sin sentido absoluto. No sólo por lo difícil de su lectura, consecuencia del erróneo uso de los signos de puntuación, si no también por la falta de rigor que presenta y que el autor no ha sabido camuflar aún a pesar de haberlo intentado. Es una opinión, sin duda, pero los argumentos sobre los que se apoya no son rigurosos. Tampoco científicos.
    Se entrevé la presencia de una rabieta por el reparto de competencias entre profesionales. Parece ser que al susodicho le molesta que personas tan cualificadas o más que las de su gremio (aunque él no lo reconozca) se encarguen de un proceso que no es médico y que ha pasado a considerarse médico en su definición. El parto no lo asisten los médicos porque no son expertos en él. No, al menos, en el parto sin complicaciones, que es el de mayor prevalencia. Tan sólo el parto con complicaciones es objeto de la praxis médica. Quizá lo primero que el autor tendría que haber discutido es qué considera él complicaciones pues temo que su concepción vaya más allá de lo que dicta la doctrina actual.
    La premisa sobre la que basa su razonamiento es que la cesárea reduciría la morbilidad. Parece no entender que el procedimiento se desarrolló para reducir la mortalidad y no tiene su objetivo en la reducción de la morbilidad. Para este otro parámetro existen otros muchos procedimientos y prácticas que se llevan a cabo tanto antes como después del parto. Si bien la cesárea podría afectar a este parámetro, no se considera como opción a tener en cuenta debido a los muchos otros riesgos que implica. No olvidemos que, por muy sencilla que pueda resultar hoy en día, es una cirugía mayor con anestesia.
    En ningún momento menciona el autor del texto la enorme cantidad de trabajos científicos que abogan por el parto natural, precisamente en relación a la reducción de la morbilidad neonatal. De igual manera, obvia una de las máximas en los catálogos de buenas prácticas médicas que es reducir, en la manera de lo posible, las intervenciones invasivas. También omite decir que el parto es un proceso fisiológico y evita entrar en la discusión sobre si las prácticas llevadas a cabo en los hospitales son o no son las más adecuadas para promover este carácter fisiológico. Aspectos como la postura de la parturienta o el ambiente de quirófano y su relación con el estrés como agente efector en el equilibrio hormonal de la madre y el feto durante el parto merecen ser tenidos en cuenta al buscar las causas de las complicaciones que tienen lugar. De igual manera las prácticas y dedicación en el seguimiento post-natal son importantes (más incluso) en la reducción de la morbilidad.
    Vasta ya de médicos “mecánicos” que creen que el cuerpo es como un coche. El oficio de médico implica otras consideraciones más allá de la reparación de lo dañado.

    1. Hola Victoria, gracias por comentar, estoy de acuerdo contigo, con frecuencia a nivel privado, preocupa el índice de cesáreas, pero creo que éste es otro tema, mi preocupación en el post se refiere a la medicina pública, aclaro que actualmente no ejerzo obstetricia en privado y cuando lo hacía mi índice de cesáreas era similar al que tenía individualmente en la pública. Indudablemente aquí entran en juegos otros factores, tanto por parte de la paciente como parte del médico, que tienen que ver además con disponibilidad de recursos, tanto humanos como de infraestructura, que tal vez justificarían otro análisis por separado. El hecho de que se hagan más cesáreas en privado no quiere decir que se tenga que bajar más el índice de cesáreas a nivel público para compensar, que estoy seguro además que no es tu planteamiento que denuncia una situación que puede ser mas compleja de lo que describes y que podría requerir un análisis separado.
      Creo que no quedó suficientemente claro que el post no busca defender la cesarea a ultranza, simplemente establece una opinión en relaciòn al índice de cesareas establecido por la OMS de alrededor del 10 al 15 %, que está siendo sujeto a revisión por la misma OMS.
      No hablo del naturalismo como algo malo simplemente establezco que es una tendencia, y el analisis que haces de lo escrito demuestra la diferencia entre ciencia y creencias, la máxima de “Primo non nocere” debe prevalecer en todo procedimiento médico o ya sea quirúrgico o terapéutico, esto es primero no hacer daño. y no sólo en la cesarea, hasta para prescribir un ibuprofeno los médicos debemos estar seguros de que el beneficio potencial supera los riesgos teóricos, la mayoría de los médicos estamos acostumbrados a hacer éste análisis de manera automática.
      Además se ha de tener en cuenta algo que no mencioné en el post, los avances en medicina perinatal han hecho que se produzcan más interrupciones de embarazo, por motivos fetales, lo que en muchas ocasiones suele elevar el índice de cesáreas, al tratarse de fetos con una reserva funcional disminuida. Las ventajas en monitorización y seguimiento monitorizado de la dilatación y del expulsivo, permite detectar alteraciones que antes no se detectaban y obligan a tomar decisiones sobre la marcha complejas.
      La morbilidad fetal “disminuida” relacionada al parto normal, no suele tomar en cuenta la morbilidad a largo plazo que menciono en el post.Y muchos trabajos de éste tipo tienen el sesgo de comparar niños obtenidos por cesárea que suelen estar en peores condiciones con los obtenidos por parto normal, que suelen estar en mejores condiciones neonatales.
      Lo dicho los estudios de morbilidad son muy difíciles de realizar y la causalidad de la morbilidad es muy difícil de establecer científicamente puesto que la exclusión de variables desde el punto de vista científico es un proceso sumamente complejo a largo plazo.
      En cuanto a la postura del parto, estoy convencido de que cuando un parto viene bien (como ocurre en alrededor del 80 % de los casos) ocurrirá, esté la paciente sentada, acostada, en un taxi o en un avión, o en el ascensor que baja de la planta de obstetricia, en cuclillas o de lado, esté una comadrona, un obstetra, un estudiante de medicina, un bombero o un taxista, el problema se encuentra en el alrededor del 20 % de los embarazos de bajo riesgo que requerirá de una atención mas cuidadosa, o de una intervención oportuna, ése porcentaje es el que precisa de un profesional entrenado que entienda de fisiopatología y que pueda establecer correctivos sobre un proceso patológico. Para ése 20 % de partos normales en pacientes de bajo riesgo que podrían complicarse es que se entrenan las matronas, para llamar al médico a que resuelva la situación, cuando ése parto normal se sale de lo normal y entra en lo patológico.
      No era mi intención desvirtuar la labor pre concepcional, durante el embarazo y en promover la lactancia y orientación de las embarazadas que hacen las matronas, pienso que hacen un trabajo útil, sin embargo veo con preocupación, el hecho de que las creencias a veces toman lugar a la ciencia, y que alguna vez por insistir en el parto vaginal, esta revindicación podria sellarse sobre un saldo de neuronas fetales, o sobre un expulsivo excesivamente prolongado, complicado con problemas de hematuria postparto, riesgo de fistulas o de mayor frecuencia de desgarros por edematización de tejidos por parte de una cabeza bloqueada en la pelvis por tiempo prolongado, por no querer en algún caso dar un brazo a torcer y aceptar que ésa paciente entre dentro del 20 % que requiere una intervención adicional.
      Las posturas extremas y simplistas que a veces tomamos en ocasiones dificultan la comunicación y hace que aunque hablemos el mismo idioma a veces no nos entendamos.
      De nuevo gracias por tu aporte Victoria que permite este intercambio de conceptos que estoy seguro al final llevará a coincidencias mas que a divergencias, puesto que en teoría todos estamos en ésto por lo mismo hacer “lo mejor” para la madre y el futuro hijo.
      El concepto de médico “mecánico” no lo entiendo y no me siento para nada nada identificado con lo que pueda significar, y sí, considero que una de las funciones primordiales de la medicina es reparar lo que un estado mórbido, llamése situación, enfermedad, parto o procedimiento, acción, u omisión halla dañado en un paciente determinado, que en obsetricia son dos los pacientes, la madre y el hijo, ambos vistos integramelente en su entorno biológico, fisico, psicológico y social. La función primordial del méidco es restablecer el estado de salud, entendido como un estado ideal de bienestar bio-fisico y social y no solamente la ausencia de enfermedad. De paso te digo puesto que en la última línea parece que no lo tienes muy claro, que como dices al principio el parto no constituye una enfermedad, el embarazo y el parto constityen un estado fisiológico, con frecuencia recuerdo a las pacientes que no están enfermas, que están embarazadas. Sin embargo se trata de un estado fisiológico especial no excento de riesgos, por el ello nuestra especie ha desarrollado mecanismos de adaptaciòn, que hacen que las embarazadas por ejemplo tengan un sangre una “Hemodilución oligocitémica” y aumente el volumen sanguíneo mas a expensas del plasma que de los importantes glóbulos rojos, ocasionando lo que a veces se interpreta como una “anemia” sin que sea mas que una preparaciòn ante un eventual sangrado para el parto, o el aumento de factores de coagulación durante el embarazo para cohibir una posible hemorragia puesto que es un estado fisiológico que predispone al sangrado, pero esto como buena profesional que eres supongo que ya lo sabes y lo cito aquí solo para establecer que ése estado fisiologico, no es lo mismo que acudir al servicio, implica una preparación para eventos negativos posibles, que toma todo el embarazo y que implica cierta morbilidad asociada.
      Para concluir te digo que el médico, en cada intervención, sea diagnóstica o terapéutica, médica o quirúrgica deben prevalecer, por encima de creencias personales, la evidencia científica, aunada al arte donde se ha de actuar siembre bajo el amparo los más altos principios de la ética estos son, los de no maleficiencia, de beneficiencia, de autonomía y de justicia, codigos que se aplican igualmente a otros profesionales de la salud, pero estoy seguros que a pocos la sociedad les exige tanto como se les exige a los médicos.
      Lo anterior sigue siendo una opinión personal que perfectamente puede estar errada. Igualmente que el post, si algo tienen los blogs es que permiten expresar lo que pensamos y cada quien tiene derecho a leer o no lo que le parece sin ofensas, posibles. Promoviendo un intercambio de ideas,

      De nuevo gracias y un saludo !

    1. jejeje, gracias por comentar, nmetalica, lamento pensar que se trate de posturas y no de hechos, a veces siento lo mismo, que se trata de razonamientos inductivos, es decir tomo una postura y luego la justifico, que es como estamos, diseñados para actuar, el otro razonamiento el deductivo, que es el que prevalece en la ciencia, toma las posturas luego de analizar la información, es decir decido tomar una postura determinada a partir de la interpretación objetiva de los hechos y soy cauto en defenderla.
      Esta postura no será definitiva la mantengo “a la luz de los conocimientos actuales”.
      Las creencias rayan en el fanatismo, el razonamiento deductivo hace que las posturas cambien en la medida que evolucionan los datos. en una postura se trata de actos de fe, en otra de lógica. La primera tiende a apartarnos de la verdad, que suele ser cambiante, y nos deja detrás, la segunda nos acerca a ella y a su luz.
      En fin lo que quiero decir es que no se trata de tomar un bando u otro se trata de avanzar en la medida que avanza la ciencia, seria, sobre bases sólidas y no establecer que cualquier postura, sea un dogma que debe ser defendido a capa y espada.
      La ciencia es lo opuesto a los dogmas y creo que es a lo que te refieres.
      A veces cuando nos falta formación científica, aceptamos lo que aprendimos una vez como escrito sobre piedra, cuando en realidad los conocimientos cambian y por lo tanto ha de cambiar nuestra forma de ver la realidad.
      Lamento el palabrerío,

      De nuevo gracias por comentar y un saludo.

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